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sábado, 10 de junio de 2017

El Leopardo


El leopardo, es un mamífero carnívoro de la familia de los félidos. Al igual que tres de los demás félidos del género Panthera, el león, el tigre y el jaguar, están caracterizados por una modificación en el hueso hioides que les permite rugir (nuevas investigaciones afirman que la capacidad de rugir se debe a adaptaciones morfológicas, sobre todo en la laringe y en las cuerdas vocales). También se lo conoce como pantera parda y, cuando presenta un pelaje completamente oscuro, como pantera (melánico).
Hábitat
El leopardo es uno de los grandes felinos más adaptables. Excepto en desiertos, habita en todo tipo de hábitats, siempre que tenga un lugar donde esconderse y existan suficientes presas para sobrevivir; se encuentra presente en todo tipo de bosques y selvas, en las sabanas, en los sembrados y en lugares rocosos. En algunos hábitats, el leopardo desarrolla formas para evadir a otros depredadores mayores o más numerosos como es el caso del león y las hienas en África y el tigre en Asia. Realmente, el único factor que limita al leopardo son las personas.
Características
Habitualmente, se lo suele confundir con el guepardo, con el cual comparte un aspecto muy similar (pelaje amarillo con motas oscuras), pero del cual difiere enormemente tanto en características físicas como en comportamiento, siendo el guepardo llamativamente menos agresivo que el leopardo; además, el leopardo no tiene los característicos lacrimales negros que encuadran el morro del guepardo.
El leopardo tiene una silueta bastante maciza, con la cabeza redonda y la cola larga y fina. Sus patas son potentes, con cuatro dedos en las posteriores y cinco en las anteriores, siendo todas sus garras retráctiles. Alcanzan de 91 cm a 1,91 m de longitud, más la cola que mide de 58 a 110 cm y una altura en la cruz de 45 a 78 cm.4 Los machos adultos llegan a pesar entre 37 y 90 kg, y las hembras de 28 a 60 kg.
Reproducción
Son animales solitarios excepto en época de reproducción. El período de gestación dura alrededor de tres meses (90 a 105 días) y la hembra puede tener de uno a seis cachorros por camada, aunque lo más común es de dos a cuatro. La madre suele transportar a las crías sujetándolas con los dientes por el cuello. Los mantiene durante dos años. Llegan a vivir casi veinte años.
Hábitos
El leopardo es activo las veinticuatro horas del día; esto es, puede estar activo en cualquier momento, sea de día, de noche, al oscurecer o amanecer. En estudios donde se han utilizado collares con radio, los ejemplares estudiados se han mantenido en movimiento alrededor del 50% del tiempo, mientras que una madre con cachorros demostró estar activa un 75% del tiempo.[cita requerida] Las madres permanecen con sus cachorros durante cierto tiempo, y durante el celo las parejas están juntas por unos días. El resto del tiempo el leopardo hace una vida solitaria.
Alimentación
 Los leopardos son cazadores oportunistas y versátiles, y tienen una dieta muy amplia. Se alimentan de una mayor diversidad de presas que las otras especies del género Panthera, y se han reportado leopardos comiendo prácticamente cualquier tipo de animal al que superen en tamaño o puedan abatir, desde escarabajos hasta elands comunes, aunque sus presas más frecuentes suelen estar en el rango de los 20-80 kg. La presa más grande abatida por un leopardo que se ha reportado ha sido un eland macho de 900 kg, aunque los leopardos no suelen cazar animales tan grandes. Su dieta consiste principalmente de ungulados, seguido de primates, principalmente monos de diversas especies (entre ellas el cercopiteco verde y todas las especies de babuinos). Sin embargo, también se alimenta de manera oportunista de roedores, reptiles, anfibios, insectos, aves (especialmente aves terrícolas como la pintada vulturina), peces y depredadores más pequeños (zorros, chacales, martas y especies de félidos más pequeños como caracales, servales y gatos). Incluso son capaces de predar sobre licaones, doles, lobos, guepardos y ejemplares jóvenes de las mayores especies de pitónidos (pitón reticulada, pitón de Birmania y pitón africana de roca) y crocodilios (cocodrilo del Nilo, cocodrilo de las marismas y cocodrilo de agua salada) con las que comparte territorio, en tanto que de las especies menores (cocodrilo enano, cocodrilo hociquifino africano y cocodrilo siamés) puede predar también sobre ejemplares adultos, al igual que sucede con el gavial, el falso gavial y el aligátor chino. Eventualmente se alimenta de las crías de las tres mayores especies de hiénidos, de las de los leones y de las de los cinco úrsidos con los que comparte territorio en algunas regiones de Asia (oso pardo, oso panda gigante, oso malayo, oso bezudo y oso negro asiático).
Los ejemplares adultos de la mayoría de éstos grandes predadores, pueden abatir a los leopardos (leones) e incluso eventualmente convertirse en sus predadores (crocodilios, pitones, hienas manchadas y úrsidos excepto el oso panda gigante, que no preda sobre presas importantes.
El leopardo es uno de los pocos predadores de los bonobos y chimpancés adultos, y también puede predar sobre gorilas orientales y occidentales jóvenes (en el caso de los machos) y hembras adultas.
























Las Abejas


Los antófilos, conocidos comúnmente como abejas, son un clado de insectos himenópteros, sin ubicación en categoría taxonómica, dentro de la superfamilia Apoidea. Se trata de un linaje monofilético con más de 20 000 especies conocidas. Las abejas, al igual que las hormigas, evolucionaron a partir de avispas. Los antepasados de las abejas eran miembros de la familia Crabronidae y eran depredadores de insectos. Es posible que las primeras abejas se hayan alimentado del polen que cubría a algunas de sus presas y que, gradualmente, hayan empezado a alimentar a sus crías con polen en vez de insectos.

Hay muchas más especies que aún no han sido descritas. Se las encuentra en todos los continentes, excepto en la Antártida. Están en todos los hábitats donde hay plantas con flores (magnoliofitas o angiospermas). Están adaptadas para alimentarse de polen y néctar, usando el primero fundamentalmente como alimento para las larvas y el segundo como material energético. La especie mejor conocida por todos es la abeja doméstica (Apis mellifera), a veces simplemente llamada “abeja”; esta especie es un insecto social que vive en enjambres formados por tres clases de individuos: reina, obreras y zánganos; sin embargo, la mayoría de las especies de abejas son solitarias, es decir, que no forman enjambres. Existe también un número de especies semisociales, con capacidad de formar colonias; por ejemplo, los abejorros. Estas colonias no llegan a ser tan grandes ni duraderas como las de la abeja doméstica.


Comunicación
Las abejas de la miel pueden avisar al resto del enjambre acerca de la presencia de alimento y de su dirección. El sistema que utilizan es una danza, denominada la danza de la abeja: una serie de movimientos del cuerpo de la abeja emisora que son captados por las antenas de las otras. La danza adquiere dos formas: una circular, si la fuente de alimentación se encuentra a menos de cincuenta metros, y una abdominal en forma de ocho, que también indica la dirección, si el alimento se halla más lejos.
Haplodipoidía y la determinación del sexo
Las abejas, al igual que otros himenópteros tienen un sistema de determinación del sexo, llamado haplodipoidía, en que los machos son haploides y las hembras diploides. Esta situación hace que las hembras hijas de una misma madre compartan una mayor proporción de genes que en otras situaciones. Esto predispone a la socialidad en que los miembros de un mismo nido se benefician genéticamente de la ayuda mutua más que si compartieran una proporción menor de genes.
En las especies haplodiploides, las hembras se desarrollan de huevos fertilizados o diploides y los machos de huevos haploides (con una sola copia de cada gen). Las hijas comparten el 100% de los genes del padre y 50% de la madre. Así es que las hermanas comparten el 75% de sus genes. Es esta relación genética más cercana que en otros casos que predispone a la eusocialidad. Las obreras no se reproducen pero pasan sus genes a la siguiente generación cuando ayudan a criar a sus hermanas. La eusocialidad ha surgido independientemente por lo menos nueve veces en Hymenoptera.
Hay excepciones, las termitas son eusociales pero no haplodiploides y muchas especies de abejas carecen de socialidad aunque tengan el sistema haplodiploide. Además en el caso en que una reina se aparea con varios machos, las hijas de diferentes padres comparten solamente el 25% de sus genes. En conclusión la haplodiploidía no es ni necesaria ni suficiente para conducir a la eusocialidad.
Polinización
Las abejas son los polinizadores más importantes de las plantas con flores o magnoliófitas. Se calcula que la tercera parte de los alimentos humanos son polinizados por insectos, fundamentalmente abejas.
La mayoría de las abejas son de cuerpo velludo con pelos plumosos; llevan una carga electrostática. Todo esto ayuda a que el polen se adhiera a su cuerpo. Con sus patas transfieren el polen a las canastas de polen que pueden ser de dos tipos: escopas o corbículas. Algunas especies de abejas son muy especializadas y colectan polen de unas pocas especies de plantas, otras son generalistas y visitan muchos tipos de flores diferentes. Pero en general visitan flores de una sola especie por un período de tiempo antes de ir a otra especie, lo cual es beneficioso para las plantas que requieren polen de la misma especie para su fecundación. La abeja posee dos antenas (órganos del olfato), que le sirven para localizar las flores, y dos pares de alas, muy delgadas, que permiten a algunas especies, largos vuelos de hasta 12 km.


Asociaciones con flores
La mayoría de las abejas son polilécticas (generalistas) que cosechan polen de una variedad de plantas. Sin embargo, algunas son oligolécticas (especialistas), que sólo recogen polen de unas pocas especies de plantas relacionadas, generalmente dentro de una misma familia. Los polinizadores especialistas también incluyen algunos que cosechan aceites florales en vez o además de polen, también los machos de las abejas de las orquídeas que coleccionan productos aromáticos de las orquídeas (uno de los pocos casos en que las abejas machos son eficientes polinizadores). También son capaces de identificar los diseños ultravioletas o los aromas de ciertas flores e incluso los campos electromagnéticos. Una vez que la abeja llega a la flor hace uso de la calidad del néctar y del sabor del polen para decidir si sigue visitando ese tipo de flores.
En raros casos una especie de plantas es polinizada efectivamente por una sola especie de abejas. Algunas especies de plantas están en peligro de extinción, al menos en parte, porque su polinizador también se encuentra en peligro. Sin embargo, existe una marcada tendencia de que las abejas oligolécticas estén asociadas con plantas comunes de amplia distribución que son visitadas por una variedad de polinizadores. Por ejemplo hay alrededor de cuarenta oligolelos asociados al arbusto de la creosota (Larrea tridentata) en las zonas áridas del suroeste de Estados Unidos.




El Alacran


Los escorpiones  o alacranes, son un orden de artrópodos de la clase de los arácnidos. Están provistos de un par de apéndices en forma de pinza (pedipalpos) y una cola acabada en un aguijón provisto de veneno.

Se conocen unas 1400 especies en todo el mundo. Alcanzan tamaños entre los nueve milímetros de Typhlochactas mitchelli y los 21 centímetros de los emperadores (Pandinus imperator) o de Hadogenes troglodyes.

Habitan preferentemente en terrenos arenosos o rocosos o en las superficies tropicales y desérticas. Una minoría son arborícolas trepadores, erráticos o cavernícolas y mantienen relaciones comensalistas o sinantrópicas en las cercanías de moradas humanas, para quienes sólo una insignificante cantidad de especies puede resultar mortífera.

Las especies peligrosas para el humano, por la toxicidad de su veneno, pertenecen a la familia Buthidae, de los géneros Androctonus, Buthus, Leiurus, Mesobuthus y Parabuthus, en África y Medio Oriente, Centruroides principalmente en México y sur de EE. UU. Y Tityus en América del Sur.


Alimentación
Se alimentan principalmente de diversos animales invertebrados como insectos o arañas, raramente de caracoles o pequeños vertebrados como roedores, o lagartijas. La variedad de alimentos es por tanto inherente a la especie de manera más o menos marcada, sólo Isometroides vescus se lo considera especializado y se alimenta exclusivamente de unas pocas especies de arañas excavadoras.
Son exclusivamente noctámbulos. La mayoría de las especies acechan a sus presas en las cercanías de sus propias cuevas u otros lugares de refugio. Algunas especies son capaces incluso de cazar insectos voladores. También hay entre ellos cazadores activos, se trata principalmente de animales delgados con poderosos venenos. Durante la caza se emplean ambos pedipalpos como tenazas, y si no bastan para neutralizar a la víctima, entra en juego el aguijón, que se lanza por encima de la cabeza en menos de un segundo, envenenando a la presa. Luego desmenuza a la presa con los quelíceros, mientras al mismo tiempo unas enzimas predigieren el alimento. La papilla alimenticia, en forma líquida, es absorbida a través de la garganta hacia los intestinos. El proceso de alimentación puede requerir varias horas.
Muchos son capaces de aguantar sin comer durante mucho tiempo, algunos incluso años, ya que su metabolismo en reposo apenas necesita energía.
Depredadores y defensa
Son un manjar para diversas aves (sobre todo búhos), lagartos, serpientes, grandes sapos y mamíferos. Además muchos se cazan entre sí y también tienen enemigos entre artrópodos mayores como los ciempiés, solífugos, mantises y tarántulas.
Han desarrollado varios mecanismos defensivos para enfrentarse a ellos. La defensa más llamativa es el aguijón, dotado de un potente veneno, que se produce en el último segmento corporal y suele componerse de dos componentes, una para matar a los artrópodos de los que se alimenta y otra contra los vertebrados, como defensa. El de la mayoría de las especies supone poco peligro para los vertebrados mayores. Sin embargo, algunas poseen venenos también peligrosos o mortíferos para los humanos. El compuesto químico es una mezcla de componentes que funcionan como neurotoxina. Venenos especialmente fuertes tienen los ejemplares de la familia Buthidae (LD50-Valor entre 0,25 ppm y 4,25 ppm para el ratón). Al año fallecen entre mil y cinco mil personas por picaduras de escorpión, principalmente en México. En caso de pinchazo fatal, la muerte por apnea se produce entre cinco y veinte horas. Algunos depredadores se han especializado en estos arácnidos hasta el punto de haber desarrollado inmunidad contra su veneno o comportamientos que les permiten esquivar la picadura.
Por su modo de vida noctámbulo y su comportamiento, se mantienen casi siempre ocultos con lo que evitan además el contacto con la mayoría de sus enemigos potenciales.
Comportamiento social
La mayoría son solitarios, ya que tras el nacimiento sólo establecen relaciones de cazador o presa así como para el apareamiento. Algunas especies muestran sin embargo un marcado gregarismo. Así, algunas hibernan en buen número compartiendo guarida. De esas pocas, como por ejemplo Pandinus imperator, permanece también el nexo entre las crías y la manada, y forman grupos familiares que incluso cazan juntos.
Reproducción
Los huevos se incuban pues en el útero y, tras algunos meses (hasta doce), la hembra pare crías vivas (son vivíparos). El número de ejemplares por camada puede variar según la especie entre dos y más de cien. La prole es blanca al nacer y rodeada de sendas pieles embrionarias (corion). Tras librarse de esta membrana, trepan a la espalda materna, donde permanecerán hasta su primera muda de la piel, un proceso que según la especie y factores externos, experimentarán entre los uno y cincuenta y un días de vida. La hembra puede portar sobre sí entre veinticinco y más de cien crías que alimenta valiéndose de sus propias reservas energéticas corporales, proporcionándoles líquidos a través de la dermis. Durante todo este tiempo se muestra especialmente agresiva.
Con la primera muda descienden, pues, del lomo materno para valerse por sí mismos. Su posterior desarrollo consistirá en sucesivas mudas dérmicas, hasta cinco, tras las cuales habrán alcanzado la madurez sexual, momento tras el cual no cambian su piel nunca más.



Las Ranas


Rana es un género de anfibios anuros de la familia Ranidae, que habita en la Eurasia templada hasta Indochina y en el oeste de Norteamérica. Las especies de este género se caracterizan por sus cinturas delgadas y la piel rugosa, muchas poseen finas estrías que recorren la espalda aunque sin las verrugas típicas de los sapos. Son excelentes saltadoras debido a sus largas y esbeltas patas traseras. La membrana interdigital típica de sus pies posteriores les permite una natación fácil. Suelen ser de color verde o marrón con manchas negras y amarillentas por el dorso y más pálidas por el vientre.

Muchas de las ranas de este género crían a principio del verano, aunque las especies tropicales y subtropicales lo hacen durante todo el año. Los machos de la mayoría de las especies croan pero se cree que los de unas pocas son mudos. Las hembras desovan formando grandes masas o agregados globulares, alcanzando puestas de hasta 20000 huevos.


Sistemática
El género Rana fue descrito por Carlos Linneo en 1758. La especie tipo es Rana temporaria Linnaeus, 1758.
Ha habido muchos cambios en su taxonomía, sobre todo desde 1990. Muchas especies que formaban parte de él han sido clasificadas en hasta 12 géneros distintos dentro de la familia Ranidae y 2 géneros más en la familia Dicroglossidae. Rana está restringido a las «ranas verdaderas del Nuevo Mundo» y a las euroasiáticas «ranas pardas» y «ranas de charca» del grupo de la rana bermeja (R. temporaria). En la actualidad este género está compuesto por 47 especies.
Los géneros que recientemente se han separado de Rana son:
Familia Ranidae
  • Amolops Cope, 1865 (42 especies)
  • Babina Thompson, 1912 (9 especies)
  • Clinotarsus Mivart, 1869 (2 especies)
  • Glandirana Fei, Ye, and Huang, 1990 (4 especies)
  • Humerana Dubois, 1992 (3 especies)
  • Hylarana Tschudi, 1838 (86 especies)
  • Lithobates Fitzinger, 1843 (49 especies)
  • Odorrana Fei, Ye, and Huang, 1990 (51 especies)
  • Pelophylax Fitzinger, 1843 (22 especies)
  • Pseudorana Fei, Ye, and Huang, 1990 (2 especies)
  • Pterorana Kiyasetuo and Khare, 1986 (1 especie)
  • Sanguirana Dubois, 1992 (2 especies)
Familia Dicroglossidae
  • Hoplobatrachus
  • Ingerana
De entre todos los de la familia Ranidae, Odorrana está tan estrechamente relacionado con Rana que no sería raro que volvieran a unirse en un solo género. Los demás parecen estar mucho más alejados, sobre todo Pelophylax, al que pertenece la rana común.
Especies
Se reconocen las siguientes 49 según ASW:

  • Rana amurensis Boulenger, 1886. Rana nemorosa siberiana*.
  • Rana arvalis Nilsson, 1842. Rana campestre.
  • Rana asiatica Bedriaga, 1898. Rana centroasiática*.
  • Rana aurora Baird & Girard, 1852. Rana patirroja del norte*.
  • Rana boylii Baird, 1854. Rana pata amarilla.
  • Rana cascadae Slater, 1939. Rana de Cascadas*.
  • Rana chaochiaoensis Liu, 1946.
  • Rana chensinensis David, 1875. Rana asiática de las hierbas* o rana parda china*.
  • Rana chevronta Hu & Ye in Hu, Fei & Ye, 1978.
  • Rana coreana Okada, 1928. Rana coreana*.
  • Rana culaiensis Li, Lu & Li, 2008.
  • Rana dalmatina Fitzinger in Bonaparte, 1839. Rana ágil.
  • Rana draytonii Baird & Girard, 1852. Rana patirroja de California*.
  • Rana dybowskii Günther, 1876.
  • Rana graeca Boulenger, 1891. Rana griega.
  • Rana hanluica Shen, Jiang & Yang, 2007.
  • Rana holtzi Werner, 1898
  • Rana huanrensis Fei, Ye & Huang, 1990.
  • Rana iberica Boulenger, 1879. Rana patilarga.
  • Rana italica Dubois, 1987. Rana italiana de las corrientes*.
  • Rana japonica Boulenger, 1879. Rana parda japonesa*.
  • Rana jiemuxiensis2 Yan, Jiang, Chen, Fang, Jin, Li, Wang, Murphy, Che & Zhang, 2011
  • Rana johnsi Smith, 1921.
  • Rana kobai3 Matsui, 2011
  • Rana kukunoris Nikolskii, 1918.
  • Rana latastei Boulenger, 1879. Rana de Lataste.
  • Rana longicrus Stejneger, 1898.
  • Rana luteiventris Thompson, 1913. Rana moteada de Columbia*.
  • Rana macrocnemis Boulenger, 1885. Rana patilarga nemoral*.
  • Rana muscosa Camp, 1917. Rana patiamarilla de las montañas del sur*.
  • Rana neba4 Ryuzaki, Hasegawa & Kuramoto, 2014
  • Rana omeimontis Ye & Fei in Ye, Fei & Hu, 1993.
  • Rana ornativentris Werner, 1903. Rana parda de Montane*.
  • Rana pirica Matsui, 1991.
  • Rana pretiosa Baird & Girard, 1853. Rana moteada de Oregón*.
  • Rana pseudodalmatina Eiselt & Schmidtler, 1971.
  • Rana pyrenaica Serra-Cobo, 1993. Rana pirenaica.
  • Rana sakuraii Matsui & Matsui, 1990. Rana parda de las corrientes*.
  • Rana sauteri Boulenger, 1909.
  • Rana shuchinae Liu, 1950.
  • Rana sierrae Camp, 1917. Rana patiamarilla de Sierra Nevada*.
  • Rana tagoi Okada, 1928.
  • Rana tavasensis Baran & Atatür, 1986.
  • Rana temporaria Linnaeus, 1758. Rana bermeja.
  • Rana tsushimensis Stejneger, 1907. Rana parda de Tsushima*.
  • Rana uenoi5 Matsui, 2014
  • Rana ulma3 Matsui, 2011
  • Rana zhengi Zhao, 1999.
  • Rana zhenhaiensis Ye, Fei & Matsui, 1995.
* El nombre común ha sido traducido del nombre común en inglés6 por lo que hay que tomarlo con reservas.


Los Rinoserontes


Los rinocerótidos, conocidos con el nombre de rinocerontes, son una familia de mamíferos placentarios del suborden ceratomorfos perteneciente al orden de los perisodáctilos.

Actualmente existen cinco especies: el rinoceronte blanco y rinoceronte negro en África; y el rinoceronte de Java, rinoceronte de la India y rinoceronte de Sumatra en Asia. Según la clasificación de estado de conservación confeccionada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, las especies de rinocerontes de Java, Sumatra y negro se encuentran en "peligro crítico"'; el de la India está en "peligro", y el blanco se considera "vulnerable".

En español, además del término rinoceronte, existe la palabra abada1 para denominar a estos animales. Proveniente del portugués abada, que se usa para designar a la hembra del rinoceronte, actualmente su uso es limitado.
Características
La palabra "rinoceronte" (ρινόκερος) proviene de los términos griegos rhino (nariz) y kera (cuerno), y significa literalmente "nariz cornuda" y alude a los característicos cuernos en el hocico, que son además un valorado trofeo y la razón principal de su caza. A diferencia de los cuernos de otras especies, como los antílopes, los de los rinocerontes no tienen un núcleo óseo, sino que están hechos de queratina, la misma sustancia que forma los pelos y las uñas en el resto de mamíferos. Las dos especies africanas y el rinoceronte de Sumatra tienen dos cuernos, mientras que el Indio y el de Java tienen solo uno.
La familia de los rinocerontes se caracteriza por su gran tamaño, siendo de las pocas especies consideradas como megafauna existentes hoy día, junto con elefantes e hipopótamos; todas las especies pueden sobrepasar como mínimo la tonelada de peso. Todos son herbívoros, y tienen una piel gruesa y resistente, de entre 1,5 y 5 cm de grosor, formada por capas superpuestas de colágeno. Tienen cerebros relativamente pequeños para su tamaño corporal (entre 400 y 600 g). Aunque se alimentan por lo general de hojas, su capacidad de fermentar el alimento en el colon les permite sobrevivir consumiendo materia vegetal más leñosa, como raíces y ramas, de ser necesario. Al contrario que otras especies de perisodáctilos, las especies africanas de rinocerontes no tienen dientes en la parte frontal de la boca, empleando para masticar unos potentes premolares y molares para aplastar el alimento de origen vegetal.
Los rinocerontes tienen un agudo sentido del olfato y un oído sensible, pero muy mala vista. Su esperanza de vida máxima es de unos 60 años. La longitud de la cabeza y el cuerpo es de 240 a 315 cm en el rinoceronte de Sumatra y de 335 a 420 cm en el rinoceronte blanco. El peso, que es de 800 kg en el rinoceronte de Sumatra, puede llegar a los 3.600 kg en el rinoceronte blanco considerándolo el segundo animal más grande terrestre después del elefante.
Todas las especies son perisodáctilas; es decir, tienen un dedo central más desarrollado en cada pata, que les sirve de apoyo principal, y dos dedos menores a los lados. Eso da a sus huellas el característico aspecto de un as de trébol. En el caso del rinoceronte blanco y del indio, los machos adultos son mucho mayores que las hembras, pero en las demás especies machos y hembras tienen un tamaño similar.
Los rinocerontes tienen una visión escasa, aunque son capaces de distinguir a una persona inmóvil hasta unos 30 m de distancia. Los ojos están situados a ambos lados de su cabeza. Su oído es muy fino, y las orejas son de tipo tubular, moviéndose rápidamente en la dirección de donde proviene el sonido. Pero su sentido más desarrollado es el olfato; la cantidad de tejido olfativo en el hocico supera al tamaño del cerebro.



Alimentación
Todos los rinocerontes son herbívoros y necesitan una gran cantidad de alimento diario para mantener su gran volumen. Pueden tolerar alimentos relativamente altos en fibra en su dieta, gracias a la capacidad de su colon de fermentar y digerir el tejido vegetal leñoso, pero prefieren partes más nutritivas y blandas cuando las hay disponibles. Las dos especies africanas de rinoceronte han perdido los dientes frontales, y aunque las especies asiáticas conservan incisivos (y el rinoceronte de Sumatra incluso caninos), estas piezas se han adaptado más para pelear que para la alimentación. Sin embargo, cada especie se ha adaptado al consumo de un tipo de materia vegetal. El rinoceronte negro tiene un labio superior prensil que utiliza para romper los extremos de las ramas de las plantas leñosas. El rinoceronte blanco, en cambio, cuenta con un cráneo alargado y unos labios anchos que utiliza para pastar las hierbas cortas. El rinoceronte indio también tiene un labio superior prensil, que usa para obtener hierbas altas y pequeños arbustos. Tanto el rinoceronte de Java como el de Sumatra, a menudo derriban pequeños árboles para comerse sus hojas y brotes,y todas las especies excepto el blanco incluyen algunos frutos en su dieta. Todos los rinocerontes beben casi a diario, pero en condiciones áridas pueden sobrevivir entre cuatro o cinco días sin beber. El rinoceronte indio pasa grandes periodos en el agua, mientras las especies africanas suelen preferir revolcarse en el barro. Si bien el agua los refresca, el barro los protege contra las picaduras de moscas y otros insectos.


Reproducción
Las hembras del rinoceronte blanco y el indio empiezan sus ciclos sexuales alrededor de los cinco años de edad, y paren sus primeras crías entre los seis y los ocho años. Las hembras del rinoceronte negro, que son más pequeñas, son fértiles un año antes. Por norma general, todas las especies tienen una sola cría por parto, aunque la presencia de dos mamas ha llevado a especular sobre la posibilidad de gestación de dos crías en casos excepcionales. El intervalo entre sucesivas procreaciones es, como mínimo, de veintidós meses, aunque lo normal es que varíe entre los dos y los cuatro años. Las crías son pequeñas al nacer, pesan unos 65 kg en los casos del rinoceronte blanco e indio y 40 kg en el rinoceronte negro, y pueden seguir el paso de sus madres tres días después de nacidos.
Los machos alcanzan la capacidad de procrear entre los siete y los ocho años de edad, pero no suelen reproducirse al menos hasta los diez años. Una particularidad de los rinocerontes es que los testículos no descienden al escroto, y el pene, cuando está retraído, está dirigido hacia atrás. Las hembras tienen dos mamas situadas entre las dos patas traseras. Los nacimientos se producen en cualquier mes del año, pero en el caso de los rinocerontes africanos los nacimientos se producen en mayor número entre el fin de la estación lluviosa y mediados de la estación seca.
Comportamiento
El rinoceronte es un animal solitario y territorial. Por regla general solo hay asociación entre una madre y su cría menor, y los machos adultos de todas las especies solo se asocian temporalmente con hembras en época de celo. Entre los rinocerontes blancos, y a veces en los indios, los animales inmaduros forman parejas, y a veces constituyen grupos más numerosos. El rinoceronte blanco es el más sociable de las cinco especies, y las hembras sin descendencia se reúnen a veces y aceptan la compañía de uno o más animales inmaduros, pudiendo formarse grupos persistentes de hasta siete individuos.
Tanto machos como hembras se mueven siempre en las mismas zonas o territorios, que varían en tamaño según la especie y el género (de 9 a 15 km las hembras de rinocerontes blanco e indio, de 3 a 90 km las de rinoceronte negro), y que marcan de forma olfativa mediante sus heces y su orina. Las heces son depositadas y luego dispersadas a coces. Cuando patrullan regiones limítrofes de sus territorios, orinan con relativa frecuencia. En todas las especies los territorios de las hembras se solapan extensamente y no hay entre ellas indicios de territorialidad. Aunque, mientras las hembras del rinoceronte blanco suelen tener contactos amistosos frotándose las narices, las del rinoceronte indio responden generalmente con agresividad a cualquier proximidad. Los machos, sin embargo, tienden a enfrentarse con cualquier otro macho que invada su territorio. Del mismo modo, tanto el rinoceronte blanco como el indio responden frecuentemente con acometidas agresivas cuando se les molesta, pero muy a menudo sus cargas no son más que acometidas ciegas destinadas a ahuyentar al intruso.
En sus enfrentamientos, los rinocerontes repiten los mismos gestos una y otra vez hasta que uno de ellos se rinde. Los animales enfrentados aprietan los cuernos uno contra otro y se empujan; no suelen cargar uno contra otro, tal como hacen otros mamíferos dotados de cuernos, ya que la masa combinada de ambos bastaría para aplastarles el cráneo o partirles el cuello en el momento del impacto. Finalizado el conflicto, el macho dominante proclama su supremacía expulsando una rociada de orina pulverizada mientras que el macho subordinado se retira. El dueño de un territorio que resulte vencido deja de marcarlo con orina y de esparcir sus excrementos, y asume la condición de macho subordinado.
La longevidad de los rinocerontes varía de los treinta y dos años del rinoceronte de Sumatra a los cuarenta y cinco años del rinoceronte blanco e indio, aunque pueden vivir hasta los sesenta años, o más.




El Caiman


Caiman es un género de crocodilios de la familia de los aligatóridos, conocidos vulgarmente como yacarés o caimanes. Se distribuyen en las regiones subtropicales y tropicales de América, desde Florida hasta el sur de Sudamérica.















Especies
Se conocen seis especies del género Caiman:
  • Las especies extintas descritas son Caiman wannlangstoni, del Mioceno medio de Perú y el Mioceno tardío de Venezuela; Caiman brevirostris, del Mioceno tardío de Urumaco, Venezuela; y finalmente, Caiman venezuelensis, procedente de depósitos de principios del Pleistoceno de Venezuela.
  • El caimán de anteojos (Caiman crocodilus). La especie más norteña; es común desde Centroamérica hasta Venezuela. Caiman crocodilus apaporiensis
  • Caiman crocodilus fuscus Las otras dos especies son comunes en las zonas pantanosas o lacustres y en los ríos de Bolivia, Brasil, Noreste de Argentina, Paraguay, la región amazónica del Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela:
  • El yacaré negro (Caiman yacare), también llamado caimán del Paraguay y yacaré de hocico estrecho. Anteriormente era clasificado como Caiman crocodilus yacare.
  • El yacaré overo (Caiman latirostris), también llamado caimán colorado o yacaré de hocico ancho.
De estos dos, el primero es el más abundante.
 Caiman sobre un tronco.
Cazados intensamente durante décadas por su cuero, aprovechado en marroquinería (especialmente Caiman latirostris por ser el de mejor calidad de cuero), hoy se encuentran universalmente protegidos y en algunos casos industrializados en zoocriaderos. La alta frecuencia de reproducción —en comparación con otros caimánidos— ha permitido recuperar parcialmente las poblaciones, aunque las medidas de protección no se apliquen con el rigor deseable. Ambas especies están registradas en el Apéndice II del listado de especies protegidas de CITES.